expectativas

expectativas

La verdad es que, al estar unos meses de bajón, he analizado detenidamente todo lo que he ido sintiendo y lo que me ha ido pasando. En este período he sufrido diferentes baches vitales, relacionados con la familia, las relaciones, mi profesión, la estabilidad económica… Es decir, en todos los ámbitos de mi vida. ¿Os acordáis de lo que hablábamos en la nota anterior?¿La de todo pasa por algo? Pues creo que el universo me ha puesto a prueba.
En el momento en que me vi mal, creía que era debido a no tener una estabilidad económica ni sentimental así que todo lo demás carecía de sentido y no brillaba porque no tenía “lo esencial”. Estuve un tiempo compartiendo parte de mi vida con alguien muy especial, con ese cosquilleo interno característico de cuando te estás pillando de alguien. Con el gusanillo de querer verle en todo momento pero aguantándote las ganas porque sabes que si pasas más tiempo sin verle, el momento del reencuentro, es brutal. Yo pensaba que él me daba estabilidad en esa área de mi vida (que creía esencial) y lo curioso es que lo veía como algo que me gustaba tener, como algo que echaba de menos tener con alguien, sabía que no lo necesitaba, pero creía que al tenerle en mi vida, ya todo iba a ir bien sin darme cuenta de que todo se puede acabar y que las situaciones nunca permanecen igual en el tiempo, todo evoluciona.
En fin, no sigo con el tema sentimental porque sino me como todas las letras del post de hoy, y no era de eso sobre lo que venía a escribir. (Al menos no hoy). El caso es que mientras estaba con él, se me presentó la oportunidad de tener la estabilidad económica que tanto creía que necesitaba. Y obviamente la cogí porque mi vida empezaba a tener sentido, aunque las demás áreas de mi vida tambaleasen, o no estuvieran claras, tenía “las dos cosas esenciales para vivir”; alguien con quien compartir mi vida y un sueldo a final de mes.
 
Luego todo cambió, él siguió su camino, y yo intenté seguir el mío. Costaba pero era lo que había y todo parecía volver a desmoronarse. Se me descontrolaba la vida. Ya no era tal y como me la había imaginado desde que le conocí y desde que encontré el nuevo curro, porque al tener esas dos cosas todo lo demás que no iba bien podía sobrellevarlo, más o menos, pero al faltarme, todo empezaba a caer y todo carecía de sentido. Hasta que empezó este confinamiento y me hundí. Gracias a eso, entendí que todo aquello era un parche idealizado. Una expectativa de lo que yo creía que necesitaba para ser feliz, me había creado una vida en mi mente que no sabía si iba a pasar y que no tenía nada que ver con todo lo que había estado viviendo estos últimos 3 años, era otra realidad completamente distinta. Y caí en la cuenta de que no podía ser feliz creando esas ideas en mi cabeza. Ideas que al final no podía controlar. Que todo se va sucediendo y por ende, has de vivir el momento sin pensar en lo que se va a ir sucediendo. Lo curioso es que todas estas conclusiones ya las sabemos todxs y pensaba que lo aplicaba en mi vida: no era así. Lo que es más curioso todavía, es que cuando estaba en medio de toda esa vida que creía que me encantaba y necesitaba, una parte de mí me decía que no iba a durar mucho, que eso no iba conmigo, pero hice caso omiso porque yo quería vivir eso en ese momento y punto.

FOTOS VIA PSC BRAND

Ahora veo que no era yo, que estaba siendo una persona conformista (con lo cual no me siento para nada identificada) y estaba viviendo ese momento adaptando toda mi vida y todo mi ser a esa situación y no estaba solucionando mis inquietudes. Había dejado de hacerlo. No tenía claro un propósito de vida. MI PROPÓSITO DE VIDA Y EL DE NADIE MÁS Y SIN NADIE MÁS. Entre otras cosas, tenía mucha presión (que me ejercía yo sola) y un sentimiento de culpa brutal, por no haber seguido con MOODLAND como marca de moda de edición limitada. MUCHA. Porque era lo que se suponía que debía hacer y que todo el mundo esperaba que hiciera. O eso creía yo. Creía que todo el mundo tenía esa expectativa y que no podía defraudarles. Lo estaba haciendo todo por lo que yo creía que pensarían los demás y no quería defraudarles. Y ahora pienso: ¿Defraudar a quién? Y mi cabeza no paraba de darle vueltas a las mismas cosas, sin darme cuenta de que me estaba defraudando a mí misma. ¿Qué me estaba pasando? EXPECTATIVAS.
Empecé a no conectar con lo que quería por ideas que me metía en la cabeza sin querer-queriendo. Si tuviera que aconsejar a esa Meri, le diría:
Escúchame, (o léeme en este caso): No lo hagas. No vivas de idealizar situaciones, no te anticipes a creer cosas que no sabes y si quieres saber algo concreto y alguien tiene la respuesta, no hagas conjeturas: pregunta. Porque si no, te vas matando poco a poco. Piensa en el ahora, en qué tienes ahora y qué quieres hacer ahora. Qué te mueve por dentro, qué te estremece, qué te da tranquilidad, qué te hace sonreír, qué te cabrea. Fíjate en lo que sientes. Es TAN importante. Las cosas van pasando solas, no las pienses, sólo disfrútalas y si tienes que plantearte algo, que sea ¿qué vienes a enseñarme? Pero sobre todo, sé fiel a lo que te gusta, a lo que hace que te levantes cada mañana con ganas de vivir y hazlo, en la medida de lo posible, HAZLO. No hace falta que sean grandes cosas, lo mismo simplemente es subir un instastories de buenos días o salir a pasear con tu perro, o preguntar a alguien cómo está y conversar un poco. Encuentra tu mood y vívelo, sin prisa pero sin pausa. Con los días todo va cogiendo sentido y todo tiene su razón de ser. Como dice uno de los lemas de la marca “Feel your own mood”.
Me di cuenta de que me faltaba algo en MOODLAND y no era vender más, de igual modo me di cuenta de que la expectativa que me estaba creando de mi vida no tenía razón de ser. Ahora sé que MOODLAND es mucho más, está evolucionando y creo que un poco como yo. Su esencia es la que es pero, como todxs, tiene que adaptarse a los tiempos. Como dijo Charles Darwin «Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio».
Si te haces expectativas, que sean alcanzables por ti y que no dependan de nadie más. Sólo así dejarás de frustrarte continuamente. Pienso, que no crearse expectativas no va de no tener sueños, va de vivirlos sin sentenciar su final, sin creer saber cómo van a ser.
 
Gracias por estar ahí,
 
M.

P.D.: hoy me he abierto un poquito más... no estaba segura de compartir todo esto... pero al final, creo que puede que alguien se sienta identificadx en algún momento y le pueda servir así que, ahí va.

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La verdad es que, al estar unos meses de bajón, he analizado detenidamente todo lo que he ido sintiendo y lo que me ha ido pasando. En este período he sufrido diferentes baches vitales, relacionados con la familia, las relaciones, mi profesión, la estabilidad económica… Es decir, en todos los ámbitos de mi vida. ¿Os acordáis de lo que hablábamos en la nota anterior?¿La de todo pasa por algo? Pues creo que el universo me ha puesto a prueba.
 
En el momento en que me vi mal, creía que era debido a no tener una estabilidad económica ni sentimental así que todo lo demás carecía de sentido y no brillaba porque no tenía “lo esencial”. Estuve un tiempo compartiendo parte de mi vida con alguien muy especial, con ese cosquilleo interno característico de cuando te estás pillando de alguien. Con el gusanillo de querer verle en todo momento pero aguantándote las ganas porque sabes que si pasas más tiempo sin verle, el momento del reencuentro, es brutal. Yo pensaba que él me daba estabilidad en esa área de mi vida (que creía esencial) y lo curioso es que lo veía como algo que me gustaba tener, como algo que echaba de menos tener con alguien, sabía que no lo necesitaba, pero creía que al tenerle en mi vida, ya todo iba a ir bien sin darme cuenta de que todo se puede acabar y que las situaciones nunca permanecen igual en el tiempo, todo evoluciona.
 
En fin, no sigo con el tema sentimental porque sino me como todas las letras del post de hoy, y no era de eso sobre lo que venía a escribir. (Al menos no hoy). El caso es que mientras estaba con él, se me presentó la oportunidad de tener la estabilidad económica que tanto creía que necesitaba. Y obviamente la cogí porque mi vida empezaba a tener sentido, aunque las demás áreas de mi vida tambaleasen, o no estuvieran claras, tenía “las dos cosas esenciales para vivir”; alguien con quien compartir mi vida y un sueldo a final de mes.
 
Luego todo cambió, él siguió su camino, y yo intenté seguir el mío. Costaba pero era lo que había y todo parecía volver a desmoronarse. Se me descontrolaba la vida. Ya no era tal y como me la había imaginado desde que le conocí y desde que encontré el nuevo curro, porque al tener esas dos cosas todo lo demás que no iba bien podía sobrellevarlo, más o menos, pero al faltarme, todo empezaba a caer y todo carecía de sentido. Hasta que empezó este confinamiento y me hundí. Gracias a eso, entendí que todo aquello era un parche idealizado. Una expectativa de lo que yo creía que necesitaba para ser feliz, me había creado una vida en mi mente que no sabía si iba a pasar y que no tenía nada que ver con todo lo que había estado viviendo estos últimos 3 años, era otra realidad completamente distinta. Y caí en la cuenta de que no podía ser feliz creando esas ideas en mi cabeza. Ideas que al final no podía controlar. Que todo se va sucediendo y por ende, has de vivir el momento sin pensar en lo que se va a ir sucediendo. Lo curioso es que todas estas conclusiones ya las sabemos todxs y pensaba que lo aplicaba en mi vida: no era así. Lo que es más curioso todavía, es que cuando estaba en medio de toda esa vida que creía que me encantaba y necesitaba, una parte de mí me decía que no iba a durar mucho, que eso no iba conmigo, pero hice caso omiso porque yo quería vivir eso en ese momento y punto.

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Ahora veo que no era yo, que estaba siendo una persona conformista (con lo cual no me siento para nada identificada) y estaba viviendo ese momento adaptando toda mi vida y todo mi ser a esa situación y no estaba solucionando mis inquietudes. Había dejado de hacerlo. No tenía claro un propósito de vida. MI PROPÓSITO DE VIDA Y EL DE NADIE MÁS Y SIN NADIE MÁS. Entre otras cosas, tenía mucha presión (que me ejercía yo sola) y un sentimiento de culpa brutal, por no haber seguido con MOODLAND como marca de moda de edición limitada. MUCHA. Porque era lo que se suponía que debía hacer y que todo el mundo esperaba que hiciera. O eso creía yo. Creía que todo el mundo tenía esa expectativa y que no podía defraudarles. Lo estaba haciendo todo por lo que yo creía que pensarían los demás y no quería defraudarles. Y ahora pienso: ¿Defraudar a quién? Y mi cabeza no paraba de darle vueltas a las mismas cosas, sin darme cuenta de que me estaba defraudando a mí misma. ¿Qué me estaba pasando? EXPECTATIVAS.
Empecé a no conectar con lo que quería por ideas que me metía en la cabeza sin querer-queriendo. Si tuviera que aconsejar a esa Meri, le diría:
Escúchame, (o léeme en este caso): No lo hagas. No vivas de idealizar situaciones, no te anticipes a creer cosas que no sabes y si quieres saber algo concreto y alguien tiene la respuesta, no hagas conjeturas: pregunta. Porque si no, te vas matando poco a poco. Piensa en el ahora, en qué tienes ahora y qué quieres hacer ahora. Qué te mueve por dentro, qué te estremece, qué te da tranquilidad, qué te hace sonreír, qué te cabrea. Fíjate en lo que sientes. Es TAN importante. Las cosas van pasando solas, no las pienses, sólo disfrútalas y si tienes que plantearte algo, que sea ¿qué vienes a enseñarme? Pero sobre todo, sé fiel a lo que te gusta, a lo que hace que te levantes cada mañana con ganas de vivir y hazlo, en la medida de lo posible, HAZLO. No hace falta que sean grandes cosas, lo mismo simplemente es subir un instastories de buenos días o salir a pasear con tu perro, o preguntar a alguien cómo está y conversar un poco. Encuentra tu mood y vívelo, sin prisa pero sin pausa. Con los días todo va cogiendo sentido y todo tiene su razón de ser. Como dice uno de los lemas de la marca “Feel your own mood”.
Me di cuenta de que me faltaba algo en MOODLAND y no era vender más, de igual modo me di cuenta de que la expectativa que me estaba creando de mi vida no tenía razón de ser. Ahora sé que MOODLAND es mucho más, está evolucionando y creo que un poco como yo. Su esencia es la que es pero, como todxs, tiene que adaptarse a los tiempos. Como dijo Charles Darwin «Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio».
Si te haces expectativas, que sean alcanzables por ti y que no dependan de nadie más. Sólo así dejarás de frustrarte continuamente. Pienso, que no crearse expectativas no va de no tener sueños, va de vivirlos sin sentenciar su final, sin creer saber cómo van a ser.
 
Gracias por estar ahí,
 
M.

P.D.: hoy me he abierto un poquito más... no estaba segura de compartir todo esto... pero al final, creo que puede que alguien se sienta identificadx en algún momento y le pueda servir así que, ahí va.

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